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Impudorosas, definitivas, míticas y afectuosas muertes

Disponibilidad: En existencias

  • 9786077798224
  • Impreso
  • Universidad Autónoma de la Ciudad de México
  • Universidad Autónoma de la Ciudad de México
  • 2009
  • 216
  • 14 x 21 cm.
  • Español
MX$ 120
Descripción

Descripción

¿Cuántas veces puede uno morir en vida? Víctor Roura despliega una metódica y lírica apreciación sobre las aproximaciones del hombre a la final oscuridad o al principio luminoso, nadie lo sabe. Recurre a algunos temas de esta situación, antes de abordar sus vivencias que lo han mantenido en el hilo de la supervivencia. Dice Stephen Crane que “es posible que cada persona piense que su propia muerte es el fenómeno final de la naturaleza”. Después de todo, luego de la muerte nada queda, excepto los recuerdos que pudo haber dejado, si es que los dejó, el fallecido. Es cierto aquello de que el universo también muere cuando muere uno. ¿Qué palabras más cercanas a la muerte que “guerra”, “dictadura”, “fascismo”, “intolerancia” “beligerancia”, “invasión”, “violación”? Encierran un destino aciago, acaso mortífero. Víctor Roura se introduce en ellas para hablar de la muerte, esa única certeza que el hombre tiene a lo largo de su vida.
Autor

Autor

VÍCTOR ROURA nació en 1955. En 1972 empieza a escribir en revistas independientes de rock, dirigiendo algunas de ellas. Participa en el periódico unomasuno casi desde sus inicios y coordina la información cultural hasta 1983. Al año siguiente acompaña a un numeroso contingente de periodistas que funda el diario La Jornada del cual es su primer coordinador cultural. En 1988 crea las páginas culturales del periódico El Financiero que aún diseña y dirige. En 2009 le es otorgado el Premio Nacional San Luis al Mérito Editorial. Es autor de varios libros de ensayos, narrativa, poesía y periodismo, entre otros, Codicia e intelectualidad, Los profetas caídos, Nombres con mujer adentro, Cultura, ética y prensa.
Tabla de contenido

Tabla de contenido

Presentación. Un expediente jamás resuelto, quizás el único que en vida se nos va tortuosamente de las manos. 11
Prólogo. Puede uno sobrevivir hasta las más infames torturas, pero no soportar un susto vacilador. 17
Primera parte. Sombras e irradiaciones (muertes míticas y cristalizadas).
I. Un buen arquero inglés podía lanzar por entonces 180 flechas en un cuarto de hora. 27
II. “Napoleón y yo tenemos muchas cosas en común”. 34
III. ¿Conociste presencias horrendas o benévolas antes de nacer? 43
1) Seducción. 43
2) Sacrificio. 47
3) Aniquilación. 54
IV. Una cámara en circuito cerrado para transmitir la agonía del próximo difunto. 65
1) Espectáculo. 65
2) Distracción. 70
3) Entretenimiento. 75
Segunda parte. Penumbras y fulgores (muertes superiores y definitivas).
I. Hasta los corderos y los palomos se tragan cantidades prodigiosas de animales imperceptibles. 79
II. Usted no podrá salir de su propia piel. 82
III. Esa destructora de todas las dulzuras no le quita el sueño ni al sicario más sangriento. 88
IV. La supuesta raza superior que crearía al superhombre terminada la irrazonada guerra mundial. 92
V. ¿Acaso es menor la culpa porque está repartida entre cinco?, ¿acaso es más soportable? 97
Tercera parte. Nebulosidades y relámpagos (muertes desordenadas e impudorosas).
I. ¿Cuántas personas han aprendido a vivir como si fueran a morir al minuto siguiente? 107
II. La venganza de Dios ha hecho maravillas: hemos matado a todos. 115
III. Toda guerra que comporte la matanza de civiles es injusta, de lo cual se deriva que toda guerra es injusta. 123
IV. Cuando Caín quiso matar a su hermano, no le faltó con qué hacerlo. 128
V. Los héroes están en las películas, pero los criminales a la vuelta de la esquina. 133
Cuarta parte. Oscuridades e iluminaciones (muertes afectuosas e hipotéticas).
I. Porque incluso, lo juro, sentí los aires intempestivos que nublaron mi frágil conciencia. 139
II. Tienes que saber a quién insultaste con tus idioteces en la radio. 142
III. Pasó un tráiler llevándose consigo con violencia la puerta que yo había abierto dos, tres, cuatro, cinco segundos antes. 146
IV. Hasta me siento mal por lo que te estamos haciendo. 150
V. “Es donde comienza la curva que va a dar al estómago”, explicó el facultativo. 158
VI. Los seres humanos tenemos los mismos problemas, siempre. 163
1) Supersticiones. 163
2) Presentimientos. 168
3) Miedos. 171
4) Creencias. 176
5) Adivinaciones. 180
6) Peregrinaciones. 184
7) Desplazamientos. 194
Epílogo. Cuando regresaron los atletas de las Olimpiadas, sus ciudades ya no eran las mismas. 205
Reseña Critica

Reseñas

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