Sobre el plagio en la publicación académica

En las últimas décadas se ha incrementado notablemente el número de denuncias por malas prácticas en contra de la ética de la publicación al interior de las comunidades científicas en todas las áreas del conocimiento. Muchos atribuyen este fenómeno a la denominada “presión por publicar”, para que los autores puedan avanzar en su carrera como investigadores. El espectro de las malas prácticas contra la ética de la publicación es muy amplio y comprende, entre otros, temas como la publicación en editoriales y revistas depredadoras, la invención y falsificación de datos para ajustar las pruebas estadísticas y el plagio de la publicación, tema que ahora nos compete.

Por plagio puede entenderse “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias” (Real Academia Española, 2018), pero más exhaustivamente el término comprende aspectos como la apropiación del leguaje, las ideas y los pensamientos de otro autor, sin darle el crédito respectivo, y haciéndolo pasar como propio. Sin embargo, el plagio académico alcanza muchos matices que son difíciles de detectar y que hacen que inclusive el mismo autor que plagia ignore que está plagiando.

El investigador estadounidense M.V. Dougherty, en su obra Correcting the Scholarly Record for Research Integrity: In the Aftermath of Plagiarism, analiza el fenómeno del plagio académico con un método casi escolástico y distingue distintas formas de plagio a partir de la relación evaluador-manuscrito. El autor afirma que se comete plagio académico cuando “hay una apropiación no trivial de palabras, imágenes o fórmulas, con el crédito inadecuado, que genera una apariencia de autoría original, en un registro académico concreto” (2018). Bajo esta perspectiva, el plagio en su sentido más profundo concierne a la apropiación de información sustancial en cuanto a cantidad o cualidad, de donde se sigue que el plagio es hacer pasar como propio el descubrimiento de otro como un acto intencional, es decir, apropiarse de información no trivial. Pero también se considera plagio el adecuar palabras e ideas no sustanciales a la obra, tal como suele suceder en textos introductorios y en metodologías. Este tipo de apropiación se considera de carácter trivial, aunque no deje de ser plagio. Así las cosas, cuando nos enfrentamos al plagio podemos abordarlo desde una postura permisiva, que se enfoca solo en la información sustancial, o desde una postura restrictiva, que abarca hasta la información trivial. Es importante mantener esta distinción, ya que el evaluador que detecta plagio en un manuscrito toma decisiones a partir de una postura permisiva o restrictiva.

Pero el plagio académico es un fenómeno más amplio y puede detectarse en otras categorías. iThenticate (propiedad de Turnitin) es una empresa que provee software profesinal y servicios de detección del plagio académico y ha establecido diez tipos de malas prácticas que afectan la ética de la investigación (iThenticate, 2013): indebida citación de fuentes secundarias, citación inválida de fuentes inexistentes, duplicación de la investigación bien sea por reuso de otra investigación o por autoplagio, parafraseo, repetición de investigaciones con similares datos y metodologías, postulación de un manuscrito a distintas revistas, autoría indebida y el tomar fragmentos o textos completos y atribuírselos como propios. La figura 1 muestra la relación entre los tipos de plagio según su gravedad y su frecuencia.

Tipos de plagio en la investigación

Figura 1. Tipos de plagio en la investigación. Véase la infografía completa haciendo clic aquí. Fuente: iThenticate.

Cabe destacar que el parafraseo, la repetición de investigaciones y la autocita son los fenómenos más frecuentes inclusive en investigadores que cuentan ya con experiencia en publicación, por lo que el problema del plagio atañe a toda la comunidad académica de una institución, no solo a los estudiantes que escriben por vez primera una tesis o trabajo de grado.

Ahora, si bien la determinación del plagio y su gravedad dependen en últimas del evaluador del manuscrito, en la actualidad se cuenta con tecnologías que han devenido en las más importantes herramientas a la hora de prevenir el plagio. Dichas herramientas se conocen como software de similitud de documentos o, más comunmente, como “software antiplagio”. En la Universidad de La Salle contamos con el software profesional iThenticate para la revisión de manuscritos en los procesos editoriales de libros y de publicaciones seriadas a cargo de Ediciones Unisalle. Sin embargo, iThenticate puede ser utilizado por todas las unidades académicas en la revisión de tesis y trabajos de grado, y por dependencias administrativas relacionadas con investigación para verificar la autenticidad de manuscritos postulados como artículos científicos y libros.

Es muy importante aclarar que el software antiplagio no debe entenderse como una medida coercitiva a la producción académica. Todo lo contrario. El propósito es contribuir con la creación de conocimiento riguroso, en cumplimiento de los parámetros técnicos y éticos de la escritura académica.

Puede solicitar más información sobre el software profesional antiplagio iThenticate suscrito por Ediciones Unisalle escribiendo al correo [email protected]

Referencias

Dougherty, M. V. (2018). Correcting the scholarly record for research integrity : in the aftermath of plagiarism. https://doi.org/10.1007/978-3-319-99435-2

iThenticate (2013). Types of Plagiarism Infographic. Recuperado de http://www.ithenticate.com/resources/infographics/types-of-plagiarism-research?utm_campaign=Non-branded%3A Plagiarism&utm_source=hs_automation&utm_medium=email&utm_content=11938852&_hsenc=p2ANqtz-_4axY3GkPKJD8TF__DVEHl0787txbby3d9qGvdy7JdZHFKy3lJlDL1YDS

Real Academia Española (2018). Diccionario de la lengua española (23.a ed.). Recuperado de https://dle.rae.es